Pensando en la noche de anoche (se oye raro) y escuchando a los ‘cafetos’ (Café Tacuba) me decidí a escribirte algo, algo que te haga ver que es lo que siento; estoy oyendo “Las Flores (unplugged)” me gusta el huapango que se echa Rubén con el michoacano; ayer, por instantes, por largos instantes sentí algo entre tu y yo, la choteada “química”, no sé si en realidad hubo, pero en algunos momento la sentí, espero que tu igual; suponiendo que si la hubo, entonces créeme que vale la pena luchar, mas bien, vale la pena intentar tener algo, una relación, o que sé yo; “El Aparato” otra canción donde interviene la guitarra huapanguera; rescató en mi mente uno de esos instantes en los que según yo sentí “la química”: nos tomamos de las manos (y creo que nos tocamos el corazón[metáfora]), nos pusimos frente con frente y rozamos nuestras narices, después, creo que te apenaste y me abrazaste, nos abrazamos. “24 horas” una canción para estar despiertos.
Después de platicar un rato (puras banalidades), en el cual yo creo empezabas a sospechar algo de lo que siento, fuiste al baño, en esos momentos yo empecé a tomar valor pa’ poder platicar bien contigo; “Ixtepec” historia de una vida difícil; saliste, y una vez mas bajamos del lugar, ahí, por más que yo intentaba repetir el momento del “beso esquimal” tu, de cierta forma, lo rechazabas haciendo tu cabeza pa’ atrás; has de haber creído que esta medio ebrio, pero nomás no, y de haber sido así, recuerda que los niños (como yo) y los borrachos (como tú) siempre dicen la verdad; bueno pues, el espontáneo momento no se pudo repetir; subimos por gelatinas, el final de la noche se acercaba, mientras bajábamos pensaba “ahora o nunca” y una vez llegando al último escalón lo decidí, te secuestré en una esquina de la barra por el tiempo que quedaba; “El metro” una canción no apta para claustrofóbicos.
Pues ya, me puse a hablar, a decir lo que siento, mientras tu me llenabas de gelatina, que no me gusto el sabor pero me gusto que tu me la dieras, te veía a los ojos pero como es normal mi mirada era fuerte y no la podías aguantar; “Madrugal” una corta canción cómica típica de chilangolandia; te dije que te buscaría, si estas leyendo esto, es por que cumplí mi promesa; “Pez” parece charlestón.
Haciendo un esfuerzo por usar el “ojo critico” que no tengo, creo que tu eres como un barco acorazado, totalmente protegido, debido al miedo de salir herida, y creo será muy difícil poder abrir tu corazón (¡ah! Que cursi) pero como ya dije, vale la pena intentarlo, no esta de mas aclarar, que juro que yo no te haría daño (mi conciencia ya esta muy sucia como para seguir echando leña al fuego) si lo nuestro se llega a dar y funciona (espero), que bien pero habría que intentar; y si no funciona siempre seguirás siendo alguien especial, una amiga, alguien a quien seria tonto olvidar; “La negrita” una canción pa’ la costa; “El tlatoani del Barrio” canción histórica – contemporánea muy movida por cierto.
Sobre esforzando al “ojo crítico” te digo que no eres fresa, te proteges mucho como para serlo, mas bien perteneces a esas pocas personas que habemos en el mundo, los llamados “desubicados” que al fin y al cabo somos lo que tenemos más firmes nuestras convicciones, y somos los que más ubicados estamos.
Y ya para terminar este cuento corto o carta larga, te digo y lo digo en serio, que empiezo a quererte y que espero que tu aprendas a hacer lo mismo; tercera vez que lo repito, vale la pena intentarlo.
“Ojalá que llueva café” un huapango pa’ aquellos enamorados del café y del amor.
Siempre habrá personas a las que valga la pena querer, siempre habrá frases que recordar, siempre habrá lugares que visitar, siempre habrá canciones que escuchar, y sobretodo, siempre habrá una vida que valga la pena vivir y vivirla bien…
© Miguel Gutierrez

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